¿Cómo enfocar nuestra mente hacia la felicidad y el liderazgo?… ¡Tomando el control de nuestro proyector de cine mental!

No abraces el pasado de una manera tan fuerte,

que no deje espacio en tus brazos para abrazar el presente.

Jan Glidewell.

mente¿Te ha pasado alguna vez que hay algo que sabes que tienes que hacer, algo muy importante o con una fecha de vencimiento próxima pero que por más que lo intentas no logras sentarte a trabajar en ello, o que a veces incluso logras sacar el tiempo en la agenda y sentarte trabajar, pero al final no lo concluyes?… ¿Te ha pasado?

 

Estoy seguro que es una sensación conocida, ya que es algo que le ocurre a muchas personas, y de hecho a mi me suele suceder, especialmente cuando estoy al comienzo de proyectos importantes.

 

Cuando esto nos pasa, decimos entonces que debe ser porque “no nos sentimos inspirados”, o estamos experimentando “un bloqueo” que no logramos explicar o que sencillamente no estamos lo suficientemente “conectados” con esa tarea y por eso no logramos realizarla en el tiempo esperado. Poco a poco comenzamos a ver como inicia lo que en aviación se conoce como una “entrada en pérdida”, e iniciamos un ciclo de desastre en el cual el nivel de estrés aumenta, lo cual aumenta la pérdida de tiempo, de repente la fecha de vencimiento parece que se acerca más y más rápido, aumenta aún más el estrés, aumenta el bloqueo mental… y así sucesivamente hasta que al final terminamos enfrentando una sensación de verdadera ansiedad paralizante.

 

Como para empeorar la cosa, al sentir esta ansiedad paralizante comienzas a pensar que ya no eres lo que eras, ya no eres suficientemente bueno, estás perdiendo tu talento, tu creatividad se ha terminado, tus niveles de eficiencia han comenzado a declinar en una rápida carrera que cada vez será peor. Entonces comprendes que será solo cuestión de tiempo para que comiences a visualizarte completamente acabado, vendiendo todas tus pertenencias para poder comprar un poco de comida, luego perderás tu casa, tus amigos, tu familia y en ese momento final… el desastre será de tal magnitud que en cuestión de unos pocos meses terminarás… ¡viviendo debajo de un puente!.

 

¿Has oído a alguien hablar de esa manera cuando frente a un reto nuevo experimenta unos cuantos problemas o tropiezos?… Bueno, es verdad, tal vez me emocioné y exageré un poco el panorama de los acontecimientos… porque la cierto es que a nadie le pasan cosas tan terribles, ¿cierto?… ¿o si?…

 

Lo importante acá es que a través de este ejemplo podamos ver (ok, de pronto con un relato un poco extremo) la manera como funciona nuestra mente. En nuestros talleres y conferencias, suelo comentar que la única manera de aprender a usarla a favor y no en contra nuestra, es precisamente conociendo cómo funciona y aprendiendo a mantener nosotros el control de nuestros pensamientos en todo momento. De otro modo, nuestra mente tomará el control y nos puede complicar mucho la existencia.

 

A mi me gusta pensar en la mente como un gran proyector de imágenes, algo así como el proyector de un cine, pero no de un cine camaramoderno donde los proyectores son digitales, sino en uno de los antiguos proyectores analógicos, en los cuales se coloca una pequeña cinta cinematográfica donde viene grabada la película y el proyector se encarga por medio de una poderosa lámpara de enviar la imagen a una pantalla en la cual se proyecta la película. Lo interesante es que una imagen que venía en una cinta de pocos milímetros de tamaño y que nos toca casi observar con una lupa si queremos ver las imágenes, al ser pasada por el proyector, aumenta su tamaño hasta hacerse casi de varios metros cuadrados de área en la pantalla del cine.
Y es así como funciona nuestra mente también. Es como un gran proyector de las creencias y de los pequeños pensamientos que ponemos en ella, para luego proyectar todo pero aumentando cada imagen de tamaño hasta volverlas tan grandes y tan visibles, que se vuelven una “realidad” imposible de ignorar. Pero… ¿es ésta una verdadera realidad? O es simplemente la construcción de una gran imagen que nosotros mismos pusimos allí, y que por tanto, si no nos gusta o ya no nos satisface, podríamos cambiar fácilmente, cambiando la película original, o en otras palabras, cambiando los pensamientos y creencias que dieron origen a ella.

 

Sé que a veces el relato con el que iniciamos este articulo puede sonar exagerado o incluso cómico. Pero cuando esa es la única proyección que vemos, los niveles de ansiedad y estrés pueden ser tan grandes que al final nos convencemos de lo que estamos viendo y comenzamos a actuar en consecuencia. De hecho, al hablar durante mi práctica profesional como médico con pacientes que sufrían trastornos de ansiedad, el tipo de relatos de lo que ellos creían que iba a suceder era bastante más exagerado e increíble para los que escuchábamos, pero totalmente real, creíble y cierto para quien lo estaba viviendo, o mejor “sufriendo”. En nuestra vida diaria a pesar que no tengamos problemas de estrés o angustias de gran magnitud, también es posible que de vez en cuando nos sorprendamos con este tipo de pensamientos y percepciones de la realidad y que aunque con una escala menor, también nos generan incomodidad y bastante discomfort.

 

A nivel empresarial sucede lo mismo. Porque recordemos que los resultados que una empresa tiene, no son más que la sumatoria de los resultados individuales de sus integrantes. Lo mismo sucede en una comunidad o incluso en una ciudad entera o un país. En estos casos hablamos de una especie de “mente colectiva”, que opera de la misma manera: toma los pensamientos, creencias y comentarios que ocurren en el interior de la misma, los reúne en una “cinta cinematográfica”, que luego es proyectada aumentada de tamaño y a completo color en las “pantallas de percepción” de la empresa. Luego, solo será cuestión de tiempo para que todos comencemos a ver y percibir una “realidad” sobre la cual tomamos nuestras decisiones: “esta empresa está muy mal… el sector está en una grave crisis… nuestros productos van a salir del mercado… perderé mi trabajo, quedaré desempleado… voy a perder todo lo que he conseguido…”.

 

Al final la cinta cinematográfica de cada persona se conecta con la de la empresa y se completa el ciclo de ansiedad colectiva, que poco a poco va creando una inercia negativa descendente que facilita que se seleccionen algunos eventos que ocurren en el ambiente exterior los cuales refuerzan la creencia interior hasta el punto donde efectivamente, todos nuestros temores comienzan a volverse realidad.

 

Pero la pregunta acá es la siguiente: ¿esa situación ocurrió por si sola o fue más bien una situación que poco a poco fuimos creando nosotros mismos, a través de diferentes acciones derivadas de una percepción de la realidad?

 

De la respuesta a esa pregunta dependen muchas cosas. Esa respuesta es la que nos va a permitir volvernos responsables directos de la realidad en la que vivimos. Nos va a permitir tomar control de nuestros resultados o por el contrario, va a provocar que nos convirtamos en víctimas condenadas a sufrir los acontecimientos y obstáculos que el destino pone en nuestro camino para que nos tropecemos y caigamos.

 

La realidad es diferente para cada uno, solo existe la realidad que cada uno decide percibir. Esa percepción estará basada en la proyección “agrandada” que nuestra mente proyecta y que dado que es la única imagen que vemos, terminamos por creerla cierta dejando de considerar otras opciones… perdemos la perspectiva.

 

¿Cómo acercarnos más a la felicidad?… ¡Controlando nuestro proyector mental!

 

Este es un paso muy importante. Además de encontrar un propósito mayor en nuestra vida y enfocarnos en algo que realmente nos apasione, debemos buscar obtener los conocimientos y desarrollar las destrezas que más apoyen nuestros talentos particulares. Pero al iniciar el camino, y sobretodo si estamos buscando algo realmente importante para nosotros, de seguro vamos a tener grandes aprendizajes disfrazados de fracasos, tropiezos o caídas.realidad

 

Cuando esto ocurra es cuando más debemos estar atentos al tipo de pensamientos y creencias que dejamos entrar en nuestra mente. Si como resultado del primer problema entramos en pánico, lo único que veremos será la proyección de una gran tragedia en nuestra pantalla mental que nos va a generar estrés, incertidumbre y ansiedad. Pero si por el contrario, mantenemos la calma y buscamos ver lo que nos está sucediendo desde otra perspectiva, la realidad que percibiremos será mucho más alentadora y empoderante, permitiéndonos entonces capitalizar los aprendizajes que nos brindan los fracasos y las caídas del camino. Al fin y al cabo, el liderazgo no se crea por la ausencia de caídas, sino por la rapidez con la que aprendemos a levantarnos de ellas.

 

Cuida tu máquina de proyección mental, y si no te gusta la realidad que estás viviendo, revisa con cuidado que tipo de pensamientos, palabras y creencias estás poniendo en tu mente y pronto verás como tu realidad exterior comienza a cambiar… ¡es muy fácil!.

 

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4 thoughts on “¿Cómo enfocar nuestra mente hacia la felicidad y el liderazgo?… ¡Tomando el control de nuestro proyector de cine mental!

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