¿Cómo está tu vaso hoy en día?

No se trata de ser mejor que otras personas,

se trata es de ser mejor de lo que tú mismo

eras el día anterior.

 

Esta semana durante una visita a una empresa cliente, mientras realizaba unas entrevistas para evaluar la cultura de la organización y encontrar oportunidades para mejorar la misma, estaba hablando con una de las integrantes sobre los roles y responsabilidades que normalmente cumple en su trabajo. Rápidamente pude darme cuenta que era una mujer muy activa, vaso-2muy alegre, llena de energía y también… llena de trabajo… es una persona que realmente trasmite amor por su labor, que se ve que adora su empresa y que desde hace mucho rato comenzó a dar por su compañía la llamada “milla adicional”. En ese camino, poco a poco ha ido no solamente llevando a un nivel superior su propio desempeño, sino que ha asumido por su propia decisión la responsabilidad de ayudar a otros en la empresa a realizar mejor su labor y lograr los objetivos empresariales de la mejor manera posible.

 

Sin lugar a dudas, es una persona muy importante para la organización y que agrega mucho valor, pero que precisamente por su manera de ser y su forma de trabajar, también asume muchas responsabilidades y por ello muchas veces enfrenta una importante sobrecarga de trabajo, lo cual sumado a su carácter altamente perfeccionista y su afán porque todo salga de la mejor manera a pesar de enfrentar cosas que se salen de su control, suele manejar altos niveles de estrés y durante la conversación manifestaba claramente una sensación de carrera incesante que a veces la hace temer que un día se canse y ya no quiera continuar trabajando más en la empresa.

 

El tema es que oyéndola hablar sobre su día a día realmente comenzó a preocuparme que por sus altos niveles de estrés llegara pronto a saturarse de su trabajo y un día o se cansara y decidiera renunciar, o que por el contrario, dada su forma de ser proactiva y perfeccionista no lo hiciera pero su máquina “se fundiera” por exceso de trabajo o como suele hablarse en términos técnicos, su rendimiento decayera y su balance de vida se perdiera por completo debido al llamado síndrome de burn out. Dado esto, le pregunté de manera muy directa si sentía que ese momento de máximo agotamiento estaba llegando a su vida y que si la respuesta era que no, pues que me dijera qué tan lejos sentía que estaba ese día.

 

vasoDurante la conversación ella había utilizado innumerables metáforas para explicar su situación y por eso tratando de hablar su lenguaje, le hice la pregunta utilizando otra metáfora: le dije que todos llevamos al trabajo una especie de vaso de tamaño diferente para cada persona, pero en todos los casos susceptible de llenarse sin importar el tamaño del mismo, en el cual vamos acumulando los niveles de estrés que asumimos en la vida y que poco a poco lo vamos llenando y llenando, hasta que un día basta solo un incidente, un pequeño suceso… una pequeña gota para que este se llene, y se derrame. Y que cuando eso sucede sencillamente enviamos todas las cosas para el lugar más lejos posible y nos vamos, y es ahí cuando las empresas pierden a sus integrantes más valiosos. Por eso quería indagar un poco sobre cómo se sentía en su vida en términos de balance personal y que tan lejos se encontraba de sentir que su “vaso de tolerancia al estrés” estuviera a punto de derramarse con solo una gota más.

 

Su respuesta me llamó mucho la atención y quisiera compartir con ustedes algunos pensamientos que me han surgido desde la conversación con esa persona. Su respuesta fue contundente… me dijo “Roberto, yo he sido así toda la vida… pero hace muchos años esa misma vida me enseñó con un duro llamado de atención que si yo no me adjudico la máxima prioridad de mi vida, sencillamente puedo perder todas las cosas que amo y por las que realmente trabajo cada día. Por eso desde hace varios años en mi vida aprendí a cuidarme y a ser mi más importante prioridad… porque fue gracias a Dios que pude salir bien librada de esa prueba… y por eso desde hace muchos años me levanto muy temprano, por lo menos 1 hora antes o más de la hora en que debería salir de la cama para empezar mi día y oro, reflexiono y hablo con Dios para que me ayude a cuidarme y a no olvidarme de mi misma en las carreras del día a día… por eso creo que mi vaso no está a punto de llenarse… porque todos los días me acerco a Dios, hablo con Él y todos los días Él me ayuda a vaciar mi vaso para que ese día sea uno totalmente nuevo. Por eso mi vaso no está a punto de llenarse… porque todos los días lo vacío por mi propio bien y por mi propia salud…”

 

Creo que la respuesta es más que suficiente para despertar en cualquiera una profunda reflexión. En ese momento entendí que muchos de nosotros somos como la persona que tenía enfrente mío… somos apasionados por nuestro trabajo, por nuestras empresas, por nuestros sueños, pero en ese camino confundimos la pasión con el nunca detenernos, con el olvidarnos de nosotros poniendo a ese trabajo o a otras personas o cosas de la vida por encima de nosotros mismos, y que cuando perdemos de vista que nosotros somos quienes deberíamos ser nuestra máxima prioridad, que somos la fuente y el origen de todo en nuestra vida, pues sencillamente comenzamos a desviarnos del rumbo, de nuestro camino, y por tanto, no es raro que sencillamente un día terminemos viéndonos a nosotros mismos en un lugar al cual no nos dirigíamos y enfrentando situaciones de salud o de otra índole que sencillamente nunca vimos venir porque estábamos con nuestra atención puesta en las prioridades incorrectas.

 

Sin pensarlo, esa persona me recordó que está muy bien apasionarse por los resultados y correr tras nuestras metas, pero que igualmente es muy importante no olvidarse de nosotros mismos y diariamente darnos un espacio de tiempo para cuidarnos, recargarnos y recuperarnos de los afanes con los que vivimos la vida, para un día no sentir que nuestro vaso se llenó y sencillamente ya no podemos más con la vida.

 

Y la manera como podemos hacer esto, es precisamente como ella lo hace: fortaleciendo nuestra vida espiritual. Y nota que cuando digo espiritual, no me refiero necesariamente a la práctica religiosa que hayas decidido seguir en tu vida. Para esta persona claramente la clave del balance es su relación con Dios y mediante una hora de oración diaria es la manera como “vacía su vaso” y se recuerda a si misma que ella debe ser su máxima prioridad por encima de todas las cosas que va a hacer ese día que comienza. Pero ese método funciona para ella, no necesariamente para los demás.

 

En ese sentido quienes me conocen personalmente saben que siempre he sido absolutamente respetuoso de las creencias religiosas de las demás personas y respeto que así como algunas personas han decidido acercarse a Dios mediante el vaso-3catolicismo, o iglesias cristianas, o religiones diferentes como el judaísmo, el budismo y otras muchas más, otras en cambio han decidido no creer ni practicar ninguna religión o rito en especial. Pero el punto es que como decía antes no me estoy refiriendo al plano religioso ya que la religión que decidas profesar es una decisión personal que solo tú puedes tomar, estoy hablando es de espiritualidad. Cuando hablo de desarrollo espiritual hablo de algo diferente que puede o no comprender un rito o una práctica religiosa particular. Se trata de entender que no somos solo un cuerpo que hace trabajos, cumple metas y desarrolla caminos y una mente que tiene creencias, tiene pensamientos y que filtra la realidad a nuestro alrededor, sino que también somos un espíritu. Somos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos y por tanto, todo lo que hacemos, pensamos y creemos, tiene un impacto en los demás, en nuestro entorno y en todo a nuestro alrededor.

 

De la misma forma, también somos afectados por la energía, las creencias, las acciones y los pensamientos de los demás. Es cuando entendemos que somos parte de algo más grande que va más allá de los límites de nuestra piel que comenzamos un verdadero desarrollo espiritual en nuestra vida.  A ese entendimiento nos lleva la oración y la conversación con Dios, cualquiera que sea tu definición de él… o si no quieres hablar de Dios, no hay problema, puedes hablar del universo, de la energía magna, de la energía vital, de la conciencia del amor, del ser interior o de la manera como tu personalmente has escogido expresar tu espiritualidad en tu vida… y puedes también usar como camino la oración u otros caminos como la meditación, la contemplación, la reflexión, o cualquiera que funcione para ti… es más, puedes combinar también cualquiera de las anteriores con la oración, como quieras… usa la estrategia que desees pero ¡elige y usa alguna!... lo importante que como esta persona, de alguna manera encuentres caminos y formas que te ayuden a vaciar tu vaso de estrés todos los días, que te ayuden a recordar que tú debes ser tu máxima prioridad en tu vida y que todo lo que tú haces tendrá un impacto mucho mayor del que pudieras imaginar y por eso es muy importante que cuides tus actos, tus palabras y tus pensamientos hacia ti mismo y hacia otros… todo ello terminará manifestándose en tu vida tarde o temprano, tanto lo bueno como lo malo.

 

Cuidar tu salud no se trata solamente de alimentarse bien, de hacer ejercicio diariamente y de alcanzar tus metas profesionales e intelectuales…se trata de cuidar también tus emociones, tu familia y tu espiritualidad. Escoge el camino que mejor funcione para ti, respeta y valora así mismo el camino que otros han escogido para ellos, entendiendo que puede ser muy diferente al tuyo, pero que finalmente nos lleva a todos a un lugar común: Un lugar donde podamos cumplir y alcanzar nuestras metas y también por qué no, vivir los afanes de la vida moderna, pero sin hacerlo a costa de nosotros mismos… de nuestra salud, de nuestra familia, de nuestros hobbies, de nuestros espacios privados e íntimos de reconstrucción y recuperación.

 

Por eso, como esta persona lo hizo conmigo, esta semana y te invito a que evalúes tus estrategias para “desocupar tu vaso” diariamente y que fortalezcas tu desarrollo espiritual como uno de los mejores medios para conectarte con tu interior y para siempre ponerte en el primer lugar de tus prioridades.

 

¡Un abrazo y hasta pronto!

 

_MG_7936Este es un espacio que a través de expresar diferentes puntos de vista de su autor, busca generar en sus lectores un momento de reflexión, de evaluación personal y provocar una reacción o una opinión al respecto. Por eso me encantaría saber tus comentarios u opiniones y si este blog está siendo de utilidad para mejorar tu liderazgo personal y el de tu empresa. Si te ha gustado, compártelo en tus redes sociales.

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