Creencias: Yo creí que era…

Conviene tener en cuenta que muchas creencias

se apoyan en el prejuicio y en la tradición.

René Descartes.

 

Desde hace varios meses he venido desarrollando y perfeccionando una habilidad personal que hace tiempo quería poner en práctica, pero que durante mucho tiempo en mi vida, permaneció en la lista de espera debido a unas creencias que habían estado presentes durante muchos años. Unas creencias que muchos de ustedes seguramente también tienen sobre sí mismos y que estoy seguro que si se decidieran a retarlas y a tomar acción para verificar si son falsas o verdaderas, con certeza puedo asegurarles que muchos se sorprenderían positivamente, tal como me sucedió a mí.

 

El interés en desarrollar esta habilidad y cumplir así con un sueño aplazado por muchos años, se había visto reforzado por el reconocimiento del impacto que la misma podía tener en lo que desde hace 4 años es mi gran propósito personal: inspirar a otros a que se conecten con su pasión y se impulsen a recuperar su alegría y su felicidad, convirtiendo sus sueños en realidad, ¡ahora mismo!

 

La habilidad que hace rato quería desarrollar era la de poder captar, expresar y compartir ideas por medio de dibujos. Pero el problema es que en mi mente había una conversación que siempre decía: “si claro, muy bonito y todo, pero la verdad, yo no soy bueno para dibujar…¿entonces cómo puedo hacerlo?” … ¿suena conocido?

 

creencias-3¿Cuántas veces en la vida te has negado la posibilidad de hacer, vivir o experimentar algo, solo porque en tu mente te dices todo el tiempo que eso no es posible, que es muy difícil o que tú no “es bueno para eso”?

Este suele ser un concepto sostenido y mantenido con cuidado,  solo para darte cuenta cuando por fin lo intentas (y además ¡lo logras!), que en realidad, si era posible, no era tan difícil y al parecer no eras tan malo para eso como tú creías. Es que ese es el problema de las creencias. Suelen ser conversaciones mentales tan frecuentemente repetidas por nosotros mismos que así sean falsas, inexactas o desactualizadas, terminan convirtiéndose en verdades absolutas que direccionan y limitan nuestra vida y nuestras posibilidades durante años y años.

 

El tema era que actualmente dos de los vehículos que utilizo para manifestar mi pasión de generar felicidad en otras personas son las conferencias y los talleres, y desde hace tiempo venia sintiendo que las herramientas tecnológicas que normalmente se utilizan para desarrollar el material audiovisual, en lugar de ser verdaderas ayudas de comunicación, en muchas ocasiones causan más problemas que beneficios: en el momento de mayor conexión emocional con los participantes, éstas se comportan como barreras que dificultan el conectarse de una manera cercana con todos y además no permiten redireccionar los procesos por un camino diferente al prestablecido el cual algunas veces va en contra del flujo y la dinámica que el taller o la actividad requiere en momentos especiales que la energía del grupo crea.

 

Necesitaba entonces desarrollar una herramienta que me permitiera fluir con el grupo de una manera más armónica, pero que a la vez honrara los canales visuales que la mayoría de la población utiliza para captar y procesar las ideas. Dado todo eso, un día finalmente decidí saltar al vacío y retar mis creencias de no ser un buen dibujante y por tanto ser incapaz de transmitir ideas con dibujos hechos a mano en tiempo real y no con ayudas audiovisuales típicas diseñadas y organizadas previamente.

 

En esa ocasión había sido contratado para facilitar un taller de felicidad en otra ciudad, durante una de las actividades previas a un congreso de nivel nacional y decidí entonces que conduciría las 8 horas del taller usando sólo mi expresión verbal, mis movimientos corporales y mis dibujos hechos a mano en el momento mismo de desarrollar el taller. Dado que temía que, si llevaba conmigo un plan B, en el momento final deliberadamente podía arrepentirme de mi decisión, viajé a la ciudad del congreso sin computador, ni iPad, ni nada parecido. Iba solo preparado con cuatro marcadores gruesos de diferente color y unas cuantas hojas que contenían el orden conceptual de las 8 horas del taller, pero sin textos ni títulos ni nada. Sólo algunas indicaciones sobre dónde conectar una idea con otra y mantener un orden lógico en el desarrollo de los contenidos.

 

Viajé la tarde anterior, y al llegar de nuevo al hotel luego de salir a dar una vuelta por la ciudad, disfruté de la cena, subí a mi habitación, me duché y esa noche dormí plácidamente porque por primera vez no tenía ningún material para revisar antes del taller, ni debía estar seguro que todos los sistemas y programas informáticos funcionaban bien o verificar que no hubiera dejado los cables o las conexiones en mi casa, que el control del computador tuviera pilas suficientes, ni nada por el estilo. Al acostarme simplemente realicé una pequeña revisión mental del orden con el cual quería desarrollar el taller y claro, antes de dormir fue imposible dejar de preguntarme cómo iba a ser un taller de 8 horas apoyado por dibujos realizados por una persona que durante años se había convencido a si mismo con sus creencias de no saber dibujar.

 

Al día siguiente, al llegar al salón del centro de convenciones, me di cuenta que el único sorprendido no era yo. Como no se había reservado previamente ningún equipo de proyección, el encargado de sistemas estaba muy estresado porque ya era hora de comenzar y nadie le había dicho si yo llevaba mi computador o él me tenía que alistar uno, si tenia la presentación en una memoria USB o requería una conexión a wifi para bajarla de la nube, si el video proyector que iba a utilizar ese día era compatible con las conexiones de mi equipo, o si iba a utilizar un iPad o alguna tablet, si la pantalla de proyección me parecía bien donde estaba ubicada o si necesitaba algún equipo audiovisual que él no hubiera alistado.

 

Fue muy chistosa su cara cuando tranquilamente (aunque por dentro debo aceptar que estaba bastante intranquilo …), le dije: “tranquilo hombre, puede llevarse todo eso… lo único que necesito en un buen café, una jarra con bastante agua, un vaso y el tablero creenciasacrílico más grande que tenga… por los marcadores no se preocupe que yo traje los míos… ¡ah! y ese atril de conferencista también se lo puede llevar…”

 

Mientras llegaban todos los asistentes, repasé nuevamente las hojas que había preparado, y al cabo de una media hora más o menos, cuando ya estaba la sala llena, comencé con todos los colores que tenía a mano, a crear un “hermoso” dibujo de un letrero luminoso en una carretera que contenía la palabra “bienvenidos” sostenido por unas tiernas figuras que simulaban ser enanitos sonrientes…

 

Sin embargo, a pesar de haberlo visualizado muy bien en mi mente, algo salió mal… al iniciar hice una pequeña encuesta entre los asistentes y sin ningún pudor me confirmaron que lo único que lograban entender era la palabra “bienvenidos”… por ningún lado lograban ver la carretera, el letrero, las luces y ¡¡mucho menos a los enanitos!!… en ese momento ya no tenía duda alguna, estaba enfrentando las consecuencias de una pésima decisión… yo no sé dibujar, no tenía mi computador conmigo ni la presentación en una memoria USB, ni plan B ni nada… y lo que si tenía por delante eran 8 horas de taller que debía desarrollar y 60 personas que habían invertido su dinero para asistir a mi taller y que no dejaban de mirarme expectantes.

 

Traté rápidamente de rediseñar algunos de los elementos del dibujo y luego se los expliqué con gran entereza, pero en realidad, nunca lograron ver la escena que yo quería que vieran. Eso realmente me sorprendió porque ¡yo estaba haciendo mi mejor esfuerzo!… pero no estaba resultando. Lo que más me sorprendió y que creo que fue lo que salvó el día y produjo la cadena de éxitos que luego se fue dando, fue que cada uno se sentía realmente bienvenido y todos sin excepción, declararon unánimemente que el abstracto y hasta surrealista dibujo que rodeaba la palabra bienvenidos era “muy interesante”, les llamaba profundamente la atención y les causaba curiosidad sobre la manera en que iba a conducir el taller…

 

¿Pueden creerlo?… lo que yo había calificado como una pésima decisión y la peor estrategia para iniciar la actividad, era en creencias-2realidad el mejor rompehielos que había podido encontrar. Luego de eso, sucesivamente se fueron dando situaciones que realmente unieron el grupo y generaron una energía tal, que cuatro horas más tarde, cuando llegamos a la pausa del almuerzo se había creado una verdadera experiencia cercanía, conexión, y de felicidad para ellos y por supuesto para mí.

 

Por la tarde ya me descaré… comencé a realizar mis mejores trazos sin ningún remordimiento, emulando la mejor versión de un Picasso o de un Dalí en sus momentos de máxima creatividad. Al final del día, aunque es claro que hubo muchos dibujos que se pudieron haber hecho mejor, y sobre los cuales estoy trabajando en este momento, no sólo recibí una linda retroalimentación de la mayoría de los asistentes, sino que pude comprobar que en realidad las personas recuerdan a interpretan de una mejor manera los conceptos cuando estos están vinculados a un dibujo. Cuando una persona es capaz de ver algo y lo cree en realidad, estará mucho mejor preparado para actuar sobre ello y por tanto para lograr resultados increíblemente buenos.

 

Por eso, la próxima vez que quieras compartir algún concepto o idea con alguien, ayúdalo a que lo “vea” con mayor claridad y así podrá pasar con mayor facilidad del estado actual al estado deseado. Ahora puedes entender por qué no es raro que las compañías de éxito estén permanentemente guiadas por su “visión” del futuro, y por qué es tan importante que todos los integrantes comprendan y compartan esa visión… porque lo que no eres capaz de ver, serás incapaz de realizar…

 

Así que dibuja ahora mismo el futuro que quieres para ti y para los tuyos. No importa si tus creencias te dicen que no sabes o no eres bueno para dibujar,. Impulsa a los demás a que también aprendan a dibujar sus sueños… yo lo hice, y desde ese día no he parado de descubrir nuevas y geniales capacidades que ni siquiera sabía que tenía.

 

La pregunta con la que hoy quiero dejarte entonces es: ¿has evaluado cuántas de las creencias y verdades en tu vida están pendientes de cambiar… o quizás de completar?

 

Y te lo pregunto porque esa noche cuando estaba en la silla del avión regresando hacia Bogotá, confirmé y completé la segunda parte de las creencias que había tenido desde siempre… esa noche tuve claro, que efectivamente yo no soy bueno para dibujar…  ¡¡¡soy magnifico!!!. jajaja

 

Cuídate mucho ¡déjame abajo tus comentarios y reflexiones!

 

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4 thoughts on “Creencias: Yo creí que era…

  1. Carolina Fernandez Reply

    Roberto, me encanta la pasión con la que escribes y compartes tus experiencias. Sin duda con un poco de práctica tus dibujos saldrán tan bien como tu música. Un abrazo!

    • Roberto Martínez
      Roberto Martínez Post authorReply

      Hola Caro:

      Si es verdad… poco a poco han ido mejorando… pero lo más importante es que cada vez fluyen y salen más fácil… también poco a poco me preocupo menos por calificarlos con la etiqueta de si quedaron bonitos o no… ¡estoy feliz!. Me encantan tus comentarios, como siempre, ¡gracias por escribirme!. ¡Un abrazote!

  2. Luisa Gonzales Reply

    Hola Robertico! Me identifique mucho con tu experiencia. Durante los últimos meses he practicado el desafiar mis creencias limitantes, y el resultado ha sido impresionante. Al igual que tú, me estoy retando a dictar talleres sin tecnología, y el resultado es grandioso, no solo para los asistentes, sino también para mi, y eso me tiene muy feliz y motivada a seguir creando y dejando atrás miedos que me limitaban la creatividad y el fluir!!
    Aún sigo trabajando en mis creencias, especialmente con el tenis, donde también encuentro espacios poderosos para decirle “adios” a mis viejas y oxidadas creencias.

    Un fuerte abrazo y mil gracias por compartir tu experiencia!!

    • Roberto Martínez
      Roberto Martínez Post authorReply

      ¡Hola Luisa!

      Muchas gracias por tu comentario… disculpa que me demoré un poco en responderte debido a varios viajes de trabajo que tuve en estas últimas semanas. Me encanta que estés retando todas tus creencias y verdades personales… como te has dado cuenta es un trabajo a veces un poco intimidante porque te saca de la rutina y de la “zona de confort”, pero el resultado como tu lo dices ¡ofrece las mejores recompensas!. Gracias por compartirnos a todos tus logros y espero verte de nuevo pronto. Muchos saludos.

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