La teoría de las ventanas rotas: ¿Cómo aplica a tu empresa y a tu vida misma?

El que aprende y aprende y no practica lo que sabe,

es como el que ara y ara pero nunca siembra nada.

Platón.

 

Hace rato había escrito sobre esta teoría en otro medio, pero dado todo lo que hemos estamos viendo últimamente en nuestras empresas, en nuestras ciudades e incluso en algunos de nuestros barrios y hogares, creo que es un buen momento para retomar este artículo y compartirlo con ustedes con el fin de provocar una profunda reflexión sobre cómo nuestro nivel de liderazgo (o la ausencia del mismo), está probablemente siendo parte del problema y no de la solución de muchas de las cosas que estamos viviendo actualmente en nuestro país.  Me encantará encontrar al final sus comentarios y reflexiones sobre este tema y sobre todo no dudes en compartirlo en todas sus redes sociales.

 

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La Teoría de las Ventanas Rotas, elaborada por James Q. Wilson y George Kelling, se basa en la premisa de que el crimen es el resultado inevitable del desorden. Estos criminólogos encontraron que el crimen, en cualquier centro urbano, era mayor en las zonas donde prevalecía el descuido, la suciedad y el maltrato a los bienes públicos. Una ventana rota en un edificio, si no era reparada pronto, era el preludio para que todas las demás fueran pronto dañadas.

 

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Phillip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle. Dos autos idénticos, de la misma marca, mismo modelo y hasta el mismo color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

 

Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron y lo que no, lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

 

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores rompieron un vidrio del automóvil de Palo Alto. El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx. El robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que en el barrio pobre.

 

¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

 

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No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación, todo lo cual va rompiendo diversos códigos de convivencia:  transmite la idea de ausencia de ley, de normas, de reglas. Y luego poco a poco, cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos, cada vez peores, se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

 

En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la ‘teoría de las ventanas rotas’, misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

 

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen ‘pequeñas faltas’ y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán a ocurrir faltas mayores y luego delitos cada vez más graves. Si los parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente son progresivamente ocupados por los delincuentes.

 

La teoría de las ventanas rotas fue aplicada por primera vez a mediados de la década de los 80 en el metro de Nueva York, el cual se había convertido en el punto más peligroso de la ciudad. En ese entonces el Metro de la Ciudad de Nueva York se convirtió en el arquetipo de la inseguridad neoyorkina. Los usuarios, cansados de sufrir asaltos violentos, intimidaciones, robos, o de viajar en vagones deteriorados, cubiertos de graffities y lentos, empezaron a abandonarlo y conforme lo hacían, aumentaba el deterioro e inseguridad de las instalaciones.

 

A mediados de los 80 Kelling fue contratado por la autoridad de tránsito de la Ciudad de Nueva York como consultor, y llevó a la práctica, junto con el director del Metro David Gunn, la teoría de las Ventanas Rotas. Más tarde se les uniría William Bratton como director de la policía del Metro. Sus objetivos inmediatos fueron tres: acabar con los graffities, con la suciedad de las estaciones y perseguir a los pequeños delincuentes, como quienes entraban sin pagar, estaban en estado de ebriedad o hacían cualquier tipo de daño en el interior de las instalaciones. Los resultados fueron evidentes. Comenzando por lo pequeño se logró hacer del metro un lugar seguro.

 

Hay una razón para esto: si se comete una transgresión, por pequeña que sea, y se deja sin perseguir, siempre habrá imitadores. Si alguien entra sin pagar al Metro y las personas observan que se sale con la suya, pensarán «¿y por qué yo no?» y pronto comenzarán a imitar su mal comportamiento. Ese es el poderoso motor de la imitación alentada por la impunidad.

 

Las críticas no se hicieron esperar por parte de aquellos que esperaban soluciones más radicales y aparatosas para crímenes mayores. Pero Kelling argumentaba que la única forma de acabar con la inseguridad era perseguir los pequeños delitos. Porque quienes cometen pequeños delitos, también suelen estar involucrados en los mayores. En la experiencia neoyorquina, el arresto de personas que no habían pagado su entrada al Metro o hacían uso indebido de sus instalaciones, mostró que 1 de cada 7 tenía una orden de aprehensión por algún delito mayor y 1 de cada 20 portaba ilegalmente un arma.

 

Como el graffiti era el emblema de la decadencia del transporte colectivo subterráneo, su eliminación elevó la confianza de los usuarios en que las cosas estaban cambiando. Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, basado en la teoría de las ventanas rotas y en la experiencia del metro, impulsó una política de ‘tolerancia cero’. La estrategia consistía en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana. William Bratton fue nombrado director del Departamento de Policía de Nueva York y aplicó estrategias similares pero más amplias: combatir el graffiti, atacar las transgresiones menores como orinar o arrojar basura en la vía pública con todo el peso de la ley.  Así, con la persecución de delitos menores se creaban comunidades más limpias, más cuidadas, las cuales no estimulaban la comisión de delitos mayores. El resultado práctico fue un enorme abatimiento de todos los índices criminales de la ciudad de Nueva York.

 

La expresión ‘tolerancia cero’ suena como una especie de solución autoritaria y represiva, pero su concepto principal es más bien la prevención y promoción de condiciones sociales de seguridad. No se trata de linchar al delincuente, ni de la prepotencia de la policía. De hecho,  con los abusos de autoridad debe también aplicarse la tolerancia cero; no es tolerancia cero frente a la persona que comete el delito, sino tolerancia cero frente al delito mismo.

 

ventanas 3Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana. Si una comunidad presenta signos de deterioro y aparenta no importar a nadie, mostrará como consecuencia un aumento del crimen. Las manifestaciones más comunes de este deterioro son las ventanas rotas de los edificios abandonados y el graffiti. De hecho, como en el experimento de Zimbardo, sirven como inductores para ocasionar epidemias de inseguridad.

 

El éxito de la Tolerancia Cero y de la aplicación de las enseñanzas de la teoría de las Ventanas Rotas rompió con muchos prejuicios que existían en la concepción del delito como algo debido a defectos genéticos, a la mala educación, a la falta de oportunidades y otras hipótesis. Mostró que el delincuente no es una especie de autómata, incapaz de dejar de cometer delitos, sino que es un individuo sumamente sensible a los cambios ambientales de su entorno inmediato. Por tanto, la mejoría en ese entorno es una mejor estrategia, a través de no tolerar las transgresiones menores, que perseguir los delitos mayores.

 

Y entonces, dado que tu empresa y tu familia son también comunidades, ¿cómo piensas que aplica en ellas esta teoría?.

 

Referencia:

The police and neighborhood safety: Broken Windows. James Q. Wilson, George L.Kelling

 

 

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8 thoughts on “La teoría de las ventanas rotas: ¿Cómo aplica a tu empresa y a tu vida misma?

  1. Luis Vargas Reply

    Excelente articulo y análisis doctor Martínez, y aplicable por su trascendencia a muchos ámbitos, hay que arreglar las ventanas rotas en los grupos de estudiantes, cambiando conductas y manteniendo ambientes sanos, en el grupo de trabajadores, que se sientan contentos, animados a trabajar , que vean ventanas íntegras en su ambiente, en el trato y en su día día.
    Muchas gracias Ojalá se aplicara esta teoría al Trasmilenio antes que se nos deteriore más!!

    Luis Vargas

    • Roberto Martínez
      Roberto Martínez Post authorReply

      ¡Hola mi querido Lucho… que rico tener a grandes amigos como tú en las conversaciones de este blog!. Totalmente de acuerdo con tus comentarios… a veces pasamos por alto los pequeños detalles que hacen la diferencia y solo nos preocupamos por las cosas cuando ya están de un tamaño muy difícil de controlar… ¡Y claro que aplica también a nuestro transmilenio, tienes toda la razón!. Un abrazo y no olvides compartirlo por tus redes sociales!. Saludos

  2. MARIA TEESA PEREZ Reply

    Todos absolutamente todos podemos aportar un granito de arena obrando correctamente y corrigiendo los errores que tenemos en lo que más podamos. Todo empieza por casa ojalá pudiéramos dar ejemplo a nuestros hijos, a nuestros amigos y que seamos ejemplo a seguir en nuestro diario vivir

    • Roberto Martínez
      Roberto Martínez Post authorReply

      ¡Hola! Totalmente de acuerdo… como tú lo dices, realmente es muy importante la manera como obramos para inspirar a los demás y efectivamente el liderazgo de nuestros hijos se genera en el ejemplo que ven de nosotros en casa. Muchas gracias por tu aporte a este blog y no olvides compartirlo con todos tus contactos de redes sociales para que podamos generar conversaciones de liderazgo con todos ellos. Un abrazo!

  3. juan jose Reply

    Felicitaciones una practico análisis a tan importante teoría. Soy venezolano y lucho aquí adentro creo debe ser así desde mi pequeño espacio lucho por que haya disciplina y orden

    • Roberto Martínez
      Roberto Martínez Post authorReply

      Hola Juan José:
      Gracias por tus comentarios. Efectivamente como tú dices, cambiando nuestro entornos inmediato es que podemos ir poco a poco ampliando nuestro impacto a entornos cada vez más grandes. Saludos
      Roberto M.

  4. Javier Ruben Muñoz Reply

    Yo creo que las teorías son mas simples que lo que se pueden apreciar. En un lugar abandonado y no recuperado con basura es ocupado por roedores, es mas, si un vecino tira unas bolsa de basura, luego vendrá otro vecino que tirara mas basura, generando un gran cumulo de basura. El Estado si se encontrare ausente no toma cartas en el asunto tendremos problemas que sera difícil de trabajar, sumando a estos si el lugar tenia poca o escasa iluminación artificial y las únicas fueron dañadas, estas acciones que aveces no son tomadas en cuenta formaran un lugar propicio para que las personas se oculten en la oscuridad puedan llevar a cabo hechos que pueden estar relacionado al delito. Pero contando con personas capacitadas en este tema puede tener solución. Estuvo muy buena la presentación

    • Roberto Martínez
      Roberto Martínez Post authorReply

      Hola Javier:

      Mil gracias por tus comentarios. Definitivamente se trata de un tema de cultura ciudadana. Aplica igual a las organizaciones, la cultura organizacional marca totalmente la diferencia entre las empresas que triunfan fácilmente y las que se pierden en el intento. Saludos

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