Planeando una estrategia de liderazgo: ¿Fortalecer las debilidades o debilitar las fortalezas?

 

Una fortaleza no utilizada,

es como tener un reloj de sol en la sombra.

Benjamin Franklin

 

Así como en muchos aspectos de la vida, también para crecer en nuestro liderazgo es importante una estrategia de arranque. Y quiero recalcar que digo de arranque, porque como lo hablábamos en un artículo pasado, en el desarrollo del liderazgo, lo más importante es comenzar a recorrer el camino sin pretender conocer por adelantado todos los pasos que vamos a dar o intentar hacerlo a la perfección en el primer intento.

 

Evaluación de propósito y generación de victorias tempranas.

proposito_vidaDentro de esa planeación, lo primero es evaluar si el camino que vamos a trazarnos está o no conectado con nuestro propósito de vida y preguntarnos si el cumplir con los objetivos que vamos a lograr realmente nos emociona. De otra manera, puede ocurrir que siendo juiciosos, haciendo correctamente la tarea y trabajando duro por supuesto que alcancemos el éxito que estamos buscando, pero al tratarse de un éxito alejado de nuestra pasión, al final solo obtendremos algo así como un éxito “muy aburrido”, es decir, un éxito acompañado de muchos logros pero también de una sensación de vacío intenso, con una gran insatisfacción interior.

En el ejercicio de una de mis pasiones como coach de esencia, frecuentemente suelo encontrarme con personas muy exitosas, que han logrado crear grandes carreras, que generan altos ingresos, que podrían comprar más de lo que necesitan, pero que por dentro están inmensamente insatisfechos y sintiendo una total ausencia de conexión emocional en su vida. Afortunadamente, a tiempo se dan cuenta de su situación y deciden asumir el riesgo de jugársela por una vida de mucho más crecimiento interior para acompañar su éxito exterior y elevar su liderazgo.

Ahora, es importante aclarar que para nada estoy diciendo que las cosas materiales o el éxito financiero no sean importantes… al contrario, siempre he estado firmemente convencido que solamente generando para nosotros mismos un gran desarrollo financiero podemos darle la mano a quienes necesitan “un empujoncito” en el camino… no podemos dar a otros algo que nosotros mismos no tenemos… y eso aplica para todo. Si no somos exitosos en asegurar primero la satisfacción de nuestras propias necesidades, claramente va a ser muy difícil realmente trascender e inspirar a otras personas. Lo que sucede es que a veces tenemos tantas necesidades insatisfechas que comenzamos a pensar que debemos concentrarnos por completo en alcanzar el éxito financiero y así poder “comprar” lo que nos hace falta… pero final del día nos daremos cuenta que por más comida que podamos comprar, sólo podemos desayunar una vez al día. Todo se trata de mantener un adecuado balance de vida.

Otro aspecto muy importante es generar victorias tempranas que nos permitan reflejar en el exterior lo que estamos construyendo en nuestro interior. El obtener victorias tempranas, unido al celebrar siempre los pequeños triunfos, va construyendo un camino mas fácil para alcanzar el liderazgo. Esas pequeñas victorias tempranas nos recargan de energía, mantienen elevada nuestra capacidad de persistir en el camino y nos alientan a seguir adelante. Por el contrario, cuando solo nos concentramos en celebrar la victoria final, se hace muy difícil recorrer el camino, sobre todo cuando este se pone cuesta arriba. Las pequeñas victorias dan color a nuestra vida y nos permiten mantener elevado el espíritu y el optimismo.

 

¿Y luego que hacemos?

Una vez que hayamos realizado una adecuada evaluación de nuestro sueño en términos de nuestro propósito y de nuestra pasión, y ya estemos seguros de la alineación del mismo con lo que queremos “ser, hacer y tener”, el siguiente paso será evaluar ese camino en términos de nuestro “equipo de carretera”, es decir, evaluar antes de iniciar con que cosas ya contamos y que otras cosas incluir en nuestra caja de herramientas.

Tool_boxAsí como lo relato en nuestra conferencia de liderazgo Dejando Huella, La Sinfonía del Éxito con Sentido, evaluando el contenido de nuestra caja de herramientas, aumentaremos nuestro auto-conocimiento. Por ejemplo, si en nuestra caja de herramientas encontramos una “gran variedad de destornilladores”, tal vez eso indique que a lo que realmente vinimos al mundo fue a apretar algunos tornillos que están muy sueltos o a aflojar algunos que están demasiado apretados, pero ciertamente será un error que nos pasemos la vida enfocados en “clavar puntillas”, si no tenemos un buen martillo en nuestro equipo.

Toda esta metáfora para indicar que dentro de la construcción de nuestro propio liderazgo es muy importante realizar una evaluación de nuestras fortalezas, saber para que cosas estamos, de manera natural, mejor preparados y por lo tanto, vamos a ser más efectivos y felices al recorrer el camino.

Seguramente al leer esto, tu mente estará pensando “si claro Roberto, sé es importante trabajar en nuestras fortalezas pero… ¿y no hay que trabajar también en nuestras debilidades?… Es natural que después del continuo condicionamiento que desde muy temprano hemos recibido en la vida, este pensamiento venga a nuestra mente.  A todos nos han enseñado a identificar, analizar y corregir nuestras debilidades para así podernos hacer más fuertes.

 

Y entonces, ¿qué es mejor… trabajar para aumentar nuestras fortalezas o trabajar para mejorar las debilidades?.

La respuesta tradicional podría ser que es mejor trabajar en nuestras debilidades pues es allí donde más podemos mejorar… al fin y al cabo, en nuestras fortalezas… «pues ya somos fuertes», ¿no?. Tendemos a pensar que si obtenemos o mejoramos aquello con lo que no contamos, vamos a mejorar mucho más. Seremos más “integrales” pues lo otro ya lo teníamos de todas formas. Pero ve y hazlo… de nuevo… porque seguramente ya lo has hecho en el pasado y te has dado cuenta de cuanto trabajo y esfuerzo demanda, y qué «tan fácil» se consiguen los resultados.

El problema de este esquema de pensamiento, como nos lo relata en sus libros el escritor y consultor Marcus Buckingham, es que “aunque las deficiencias y los defectos se deben estudiar, estos no revelan mayor cosa acerca de las fortalezas. Las fortalezas tienen sus propios patrones”.

Entonces, trabajamos y trabajamos en mejorar nuestras debilidades y luego nos quejamos porque otros que trabajan “menos duro” que nosotros, nos rebasan con facilidad logrando más rápidamente los resultados que con tanto esfuerzo hemos estado buscando. Y la cosa se pone peor cuando en ese camino de mejorar nuestras debilidades, sentimos que cada vez se requiere un esfuerzo mayor, pues con cada paso que damos, los resultados parecen alejarse dos.

Y ese es el punto. ¡Las fortalezas son lo que nos “hace fuertes”… no las “debilidades mejoradas”!. Todos vinimos al mundo con unos dones que nos diferencian de los demás, que nos capacitan para hacer ciertas cosas mejor que otros y hacerlas además de manera “natural”, lo cuál quiere decir, sin ningún esfuerzo y por el contrario, generando gran placer e inspiración al realizarlas. Esas fortalezas vienen conectadas con nuestras pasiones y como ocurre en muchos aspectos, en la medida en que las utilicemos, vamos a entenderlas más, comprenderlas más, aumentando nuestra capacidad para aplicarlas en cada campo de la vida.

El utilizar las fortalezas de manera consistente, nos permite ser más felices. Si aplicamos nuestros propios talentos a las cosas que hacemos, nuestros resultados no solo serán impresionantes, sino que además, éstos serán alcanzados de una manera muy fácil, rápida y efectiva. Comenzaremos a entender lo que quiere decir el concepto de disfrutar todo lo que hacemos.

Buckingham en un meta-análisis realizado en la Organización Gallup hizo la siguiente pregunta a 198.000 empleados de 7.939 unidades de negocios en 36 compañías de Estados Unidos: “En su trabajo, ¿tiene usted la oportunidad de hacer lo que mejor sabe hacer cada día?”. Las respuestas se compararon con el desempeño de las unidades de negocios y el resultado fue el siguiente: cuando los integrantes de la empresa respondían en la categoría “muy de acuerdo” a esta pregunta, esas unidades de negocios mostraban un 50% menos de rotación de integrantes, una productividad un 38% mayor y una satisfacción del cliente un 44% mayor que las unidades cuyos integrantes no perciben el mayor aprovechamiento de sus fortalezas en su trabajo. En otro estudio tomaron la base de datos total de Gallup e hicieron la pregunta sobre la “oportunidad de hacer lo que mejor sé hacer” a más de 1.7 millones de integrantes de 101 compañías en 63 países, y encontraron que el porcentaje de personas que sienten que sus fortalezas están en funcionamiento, ¡no superó el 20%!.

Este descubrimiento representa una oportunidad enorme para las organizaciones que desean aumentar el crecimiento de sus márgenes y por consiguiente aumentar su valor. Imagine el resultado que alcanzarían en términos de productividad y rentabilidad si duplicaran esa cifra y un 40% de sus integrantes estuvieran “muy de acuerdo” con tener la oportunidad de utilizar sus fortalezas cada día…

Pero entonces la pregunta es ¿por qué no lo hacen?… pues porque sencillamente todas las organizaciones están compuestas por personas y el 80% de las personas con las que nos relacionamos cada día ¡desconocen cuáles son sus fortalezas!, son personas que llevan años enteros capacitándose, entrenándose y trabajando en mejorar sus debilidades… en lugar de hacerlo en aumentar sus fortalezas.

Todavía creemos que cada persona puede tener un liderazgo de alto nivel prácticamente en cualquier cosa “…si trabaja duro, claro…”  y que el mayor lugar que tiene una persona para crecer es en aquellos campos donde es más débil, cuando la realidad es que el mayor potencial de liderazgo y crecimiento que tiene una persona está en aquellos campos donde sus fortalezas son mayores. Aquellos campos donde va a ser no solo más productivo sino más eficiente, es decir, obtendrá mejores resultados ¡con menor esfuerzo y más placer!. El conocer, desarrollar y aplicar nuestras fortalezas de manera alineada con nuestro propósito de vida, nos permite desarrollar un liderazgo de mayor impacto y comenzar a vivir cada día con una pasión incontenible.Talents

Nuestras organizaciones y por tanto nuestra sociedad y nuestro país nunca va ni siquiera a percibir ligeramente el potencial de liderazgo que posee, si nosotros mismos, a nuestro nivel como seres humanos, como personas, no nos preocupamos por conocer y desarrollar nuestras fortalezas.

¿Conoce usted sus fortalezas?, ¿Sabe cómo aprovecharlas mejor?, ¿Sabe exactamente cómo puede combinarlas con las fortalezas de los demás?… y si nos evaluamos bajo la lupa de un liderazgo inspirador, ¿Conoce usted las fortalezas de los integrantes de su equipo de trabajo?, ¿las de sus hijos? ¿las de su compañero o compañero de vida y de camino?… desarrollar una estrategia eficaz de liderazgo en su vida, será muy difícil si usted desconoce la respuesta a estas preguntas.

 

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