Zona de Confort: 5 cosas que te impiden abandonarla en el momento adecuado y como vencerlas. (Primera parte).

 La única persona que estás destinado a ser

es justamente la que tu decidas.

Ralph Waldo Emerson.

 

Como comentábamos en nuestro artículo pasado, aunque la zona de confort no es intrínsecamente mala y no necesariamente se trata de una zona de la cual debamos salir lo más rápido posible, también es verdad, que debe ser más una zona de estancia temporal, la cual debemos disfrutar si en verdad nos la hemos ganado de manera limpia, honesta y responsable pero no pensar en quedarnos allí más tiempo del debido… si no continuamos moviéndonos hacia delante, llegará un momento en el cual nos habremos quedado rezagados en el camino y será muy difícil volver a tomar el ritmo de nuestro liderazgo.

 

confort  A mi me gusta pensar en la zona de confort como en las vacaciones que cada cierto tiempo debemos tomar para desconectarnos un poco de las carreras del día a día, y que además nos sirven para recargarnos y “afilar el hacha” para luego retornar con nuevos ánimos y gran energía para seguir liderando nuestro equipo, nuestra empresa y a nosotros mismos.

 

 

Si aplicamos este mismo concepto a la empresa, sería equivalente a los momentos en que las organizaciones alcanzan hitos importantes de gran éxito, que le dan a sus integrantes un espacio temporal para disfrutar del éxito, sentirse orgullosos del trabajo realizado y por supuesto celebrar, pero recordemos que luego es fundamental volver al trabajo con todo el empuje necesarios para llevar ese mismo éxito a un nuevo nivel. Si esto no ocurre, y la empresa o sus integrantes se quedan sentados en los laureles celebrando y acomodados en su zona de confort, la competencia no tardará mucho en sobrepasarnos y además dejaremos de identificar y aprovechar los cambios que irremediablemente van a ocurrir en el entorno global de las organizaciones. Como bien lo dice el profesor de marketing Phillip Kotler: “… hoy tienes que correr más rápido para permanecer en el mismo lugar”.

 

Entonces aunque es importante que tomemos vacaciones, que celebremos nuestras victorias, que nos detengamos para afilar el hacha y por supuesto disfrutar de nuestra zona de confort… una vez pasemos allí un tiempo prudencial, es también muy importante retomar de nuevo el camino y comenzar a abandonar una zona de confort que más tarde se puede convertir en una desventaja para nosotros mismos.

 

Si esto es claro para todos nosotros, entonces ¿por qué a veces nos cuesta tanto trabajo realmente abandonar esa zona y comenzar a diseñar nuestra nueva siguiente aventura?

 

Existen muchas razones, pero estas 5 son las más frecuentes, y por eso vale la pena detenernos a pensar en cual o cuales de ellas nos están dificultando romper la inercia y volver al verdadero camino del liderazgo, que no es otro que el de una adaptación constante a una realidad cada vez más dinámica y cambiante.

 

5 cosas que nos impiden abandonar nuestra zona de confort.

 

1. Apego a las comodidades de nuestra zona de confort.

 

El apego es una vinculación afectiva intensa que normalmente ocurre entre las personas, tal como ocurre entre los niños pequeños y sus padres. Desde el punto de vista del desarrollo emocional del niño este muy importante ya que le permite a los niños por un lado no solo obtener protección para asegurar la supervivencia, sino también desde el punto de vista psicológico adquirir seguridad en si mismo, y favorecer su posterior desarrollo social.

 

El problema del apego al que nos referimos ocurre cuando las personas trasladan esa vinculación afectiva no a otros seres humanos, sino a los objetos materiales, a sus comodidades actuales al dinero o a otras representaciones del ego. Al no haber una reciprocidad emocional en esta forma de apego, lo que se crea es justamente todo lo contrario, una ansiedad enorme y una inseguridad profunda derivada del dolor que produce la posibilidad de perder nuestras cosas contenidas en la zona de confort.

 

De ahí el famoso mensaje de Buda en su discurso de las cuatro nobles verdades, en una de las cuales nos dice que “el origen del confort-apegosufrimiento es el apego, el anhelo y el deseo”. Cuando hemos obtenido algo en la vida y nuestro ego comienza a decirnos que debemos cuidarlo con gran ánimo para no perderlo, estamos negándonos instantáneamente la posibilidad de obtener algo mejor que lo actual para nosotros mismos y la sola posibilidad de pensar en perderlo comienza a causarnos gran ansiedad y por tanto sufrimiento.

 

Reconociendo el dolor que asociamos mentalmente a la posibilidad de una pérdida podemos comenzar a neutralizarlo. Y al hacerlo es muy importante comenzar a hacer consciencia que solo abandonando nuestra silla actual y caminando hacia adelante podemos obtener una silla mejor que la actual… si estamos completamente apegados a nuestra silla (o nuestra situación actual), esto será muy difícil o tendremos que enfrentar una carga emocional negativa tan grande que prácticamente será imposible comenzar a hacerlo. Este es uno de los factores más importantes que nos impiden abandonar nuestra zona de confort.

 

2. Miedo a lo desconocido y temor al fracaso.

 

Obviamente al comenzar a caminar hacia destinos nuevos, o por lo menos nuevos para nosotros, tendremos que vernos enfrentados a situaciones desconocidas y para las que probablemente no tenemos referencias de éxito pasado.

 

Muchas veces no importa que ya otras personas hayan recorrido ese camino. Esto nos puede dar un poco de impulso, pero al final el miedo a lo desconocido será completamente individual y puede hacer que en algún punto comencemos a dudar de nuestras capacidades. Ese miedo y el consecuente temor al fracaso se convertirán en verdaderas emociones paralizantes.

 

Todo esto es natural y esperable, por lo tanto es posible realizar un entrenamiento mental previo para prepararnos mejor y vencer estos dos temores que nos impiden abandonar la zona de confort.

 

Es por tanto muy recomendable comenzar a relacionarnos de una manera diferente con la incertidumbre. Comenzar con pequeños pasos al principio y así poco a poco ir fortaleciendo nuestro músculo de enfrentarnos a lo desconocido. Comenzar cada día a realizar cosas diferentes a las usuales, aprender cosas nuevas para nosotros, comprometernos a cada semana emprender un camino que progresivamente será más retador hasta que poco a poco nos demos cuenta por experiencia propia que somos completamente capaces de enfrentar retos muy grandes en temas muy diferentes a los actuales, que nos separen por completo de la zona de confort actual y nos permitan avanzar hacia un nuevo nivel. Algunas personas si así lo desean, pueden poner en práctica acciones de alto impacto que les permitan en pocos pasos avanzar hacia una nueva realidad, pero esto es una decisión muy personal que cada uno debe tomar dependiendo de lo preparado que se sienta para asumir esta carga emocional. De otro modo, lo que obtendrá será una experiencia demasiado traumática que lo alejará más de la posibilidad de lograr mayor empoderamiento para enfrentarse a los desconocido.

 

3. Experiencias pasadas negativas.

 

Esta tiene mucho que ver con la anterior. Ya que es imposible que siempre las cosas nos salgan como queremos. A veces ocurren imprevistos o cosas que no podemos controlar y por tanto en el camino de desarrollar nuestro propio liderazgo podemos haber sufrido experiencias pasadas negativas que nos hagan pensar que si lo intentamos de nuevo nuevamente se repetirán los resultados negativos pasados.

 

Recordemos que el conductor más poderoso del comportamiento es el dolor y si en el pasado hemos tenido experiencias negativas al intentarlo y éstas no han sido adecuadamente manejadas, van a convertirse en grandes frenos inconscientes de nuestros deseos.

 

Para controlar estos frenos hay varias cosas que podemos hacer. Lo primero es hacer consciencia de que las cosas cambian y que si las analizamos de una manera responsable, es decir, asumiendo como propia la causa de los malos resultados es que podemos encontrar que cosas no hicimos bien, aprender de ellas y hacerlas diferentes en esta nueva oportunidad. Si seguimos culpando a los demás por nuestros resultados asumiendo el papel de víctimas esto no será posible.

 

Siempre es de gran beneficio pedir ayuda a otros para superar estos malos recuerdos y si en algún punto sentimos que no hemos podido superar esos obstáculos, podemos buscar un coach que nos acompañe en el camino de redireccionar esa experiencia pasada.

 

Y recuerda en este punto siempre controlar nuestro proyector mental, el cual puede ser un gran amigo o un gran enemigo en el rediseño de estas nuevas experiencias.

 

En esta primera entrega solo vamos a comentar las primeras tres cosas que nos impiden abandonar de una manera más fácil nuestra zona de confort. En nuestro próximo artículo hablaremos sobre las otras dos cosas que más frecuentemente nos impiden abandonar nuestra zona de confort y como controlarlas. ¡Nos vemos la próxima semana!.

 

_MG_7936Este es un espacio que a través de expresar diferentes puntos de vista de su autor, busca generar en sus lectores un momento de reflexión, de evaluación personal y provocar una reacción o una opinión al respecto. No es un sitio de capacitación ni pretende revelar la verdad absoluta Por eso me encantaría saber tus comentarios u opiniones y si este blog está siendo de utilidad para mejorar tu liderazgo personal y el de tu empresa.

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2 thoughts on “Zona de Confort: 5 cosas que te impiden abandonarla en el momento adecuado y como vencerlas. (Primera parte).

  1. Mario González Reply

    Hola Roberto, te conocí y te escuché en una de tus conferencias…. Sencillamente inspiradora y espectacular!!! Me encantó! Desde ese día entré a tu blog, me suscribí y ahora soy fan total de tus posts… Muchas gracias y por favor continúa con tu trabajo tocando corazones!!! Un saludo muy especial!

    • Roberto Martínez
      Roberto Martínez Post authorReply

      ¡Hola Mario!:

      ¡Muchas gracias! eres muy generoso con tus palabras… agradezco mucho tu reconocimiento y me encanta que este blog y las conferencias sean inspiradoras para ti. Quedamos en contacto. Roberto M.

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